"Al-Asad cometió genocidio contra su pueblo, contra EEUU y Europa"

23 de Diciembre del 2016

La red en lucha, Oriente Medio

Explosión sobre Kobane, Siria / Foto: Aris Messinis

Entrevista a Amina Wadud, filóloga árabe de origen español

Por José Martínez

El ejército nacional sirio difundió este jueves un comunicado en el que confirmaba la liberación total de la ciudad de Alepo, sitiada durante más de cuatro años por milicias yihadistas y grupos armados vinculados a DAESH y Al-Qaeda. Cruz Roja ha facilitado la evacuación de unas 34 mil personas, aunque por otro lado la ONU afirma que un número similar ha huido a zonas aún controladas por los insurgentes.

La agencia de noticias siria SANA recogió las declaraciones del presidente Bashar Al-Asad en las que remarcaba el “final del terrorismo” en la principal urbe del norte del país, subrayando que esta victoria supone también un "revés para todos los Estados que son hostiles al pueblo sirio y que han empleado el terrorismo como medio para lograr sus intereses", en alusión a la OTAN y sus aliados.

Durante las operaciones militares llevadas a cabo por el ejército sirio -apoyado por las fuerzas armadas rusas e Irán- para recuperar la ciudad, se ha abierto un importante debate entre la opinión pública de los países occidentales, alimentado por una “guerra” de propaganda en redes sociales y medios de comunicación de dimensiones poco antes vistas. Información sesgada, imágenes de dudosa procedencia, propaganda islamista, … 

“Memes” y vídeos en facebook se han convertido en poderosas herramientas virales durante estos días, explotando imágenes de niños sirios ensangrentados, barrios destruidos y supuestas familias inocentes despidiéndose bajo una lluvia de misiles. Algunos periodistas, incluso, lograron popularizar emotivos mensajes con una petición internacional para que cesaran los bombardeos y exigiendo, entre líneas, la intervención de países europeos en el conflicto.

Las redes, como un campo de batalla plagado de escombros, han dificultado el acceso a información verídica e imparcial que lograra explicar las entrañas de uno de los conflictos armados más cruentos que ha vivido el mundo tras la segunda guerra mundial. Sin embargo, además de conocer las verdaderas causas, también cabe preguntarse qué es lo que le espera al pueblo sirio en caso de que Bashar Al-Asad vuelva a gobernar Siria.

Los Ángeles Press ha entrevistado a una filóloga árabe española, de origen palestino, que vivió en Damasco en los años previos a la guerra. El objetivo de la conversación que reproducimos a continuación es conocer el contexto en el que comenzó la llamada “primavera árabe” que dio inicio a la guerra civil en Siria.


L.A.P.: Se ha generado un gran debate entorno a la guerra en Siria, y la única conclusión que hemos podido extraer es que hay una importante desinformación. ¿Cómo era el país antes de la guerra?

Amina: “Pienso lo mucho que desee durante esos años que los jóvenes lucharán contra la brutal opresión política e ideológica que allí se vivía. Deseaba que los jóvenes se armaran de valor y lucharan por terminar con el miedo.

Cuando un extranjero llegaba a Siria a los pocos días era interrogado por un miembro de la policía secreta. En mi caso, mi casera, muy sigilosa, un día, sin entender muy bien porqué, me invitó a tomar un café con un hombre joven que me presentó como amigo de la familia. Con él mantuve una conversación, de aproximadamente una hora, en la que me preguntó por mi padre, su profesión, porqué -siendo palestino- se quedó en España, qué iba a hacer yo en Siria.... poco tiempo después me enteré que esa invitación no era tan extraña como a mí me resultó: todos pasábamos por ella.

La primera vez que me hablaron de la mujabarat siria (policía secreta siria), no le di mucha importancia, al revés, me producía un sentimiento de seguridad. Si ellos estaban en todos los lados como decían (el panadero, el barrendero, el chico que conociste ayer), no me podía pasar nada, nadie me podría hacerme daño porque allí estaría ese secreta para actuar. Yo era muy joven, era la primera vez que salía de casa, pero no me costó mucho darme cuenta que no tenía nada por lo que temer diferente a lo que temo en mi país y no porque la policía secreta estuviera cerca.

Pronto me di cuenta que la omnipresencia de estos seres hacía que fuera muy difícil vivir, y sin hacer nada malo empecé a sentir miedo por lo que pudiera decir o hacer. Mis amigos eran interrogados en la puerta de mi casa cada vez que, después de una cena en casa, salían a la calle. Por miedo dejamos de hacerlo, no nos queríamos meter en problemas.

En Siria era imposible hablar de política. Mis amigos tenían miedo y me recomendaban no hacer preguntas a gente que no conociera muy bien. Te puedes imaginar mi curiosidad por entender muchos de los problemas de Oriente Medio siendo extranjera, pero era imposible. Recuerdo un día en clase, pensé en una actividad para practicar el subjuntivo, y les plantee que imaginaran que Al-Asad les concedía tres deseos; tenían que pensar en tres problemas que tuviera el país para esos tres deseos que le trasmitirían a su presidente. Fue imposible, nadie habló. No exagero si te digo que se miraron entre ellos, a las paredes, el techo, ...

Mural de Bashar Al-Asad en Latakia, Siria

Sentía miedo cuando alguien en la calle decía algo malo del país, aún sin conocerlo. Me contaron historias de arrestos, jóvenes que habían desaparecido, para todo esto necesite mucho tiempo de amistad. La imagen del presidente estaba en todos los lugares: en casa, en la calle, en el taxi, en los restaurantes, en la frontera. Allí donde miraras estaba, y puede parecer una tontería pero a mí me hacía recordar que tenía que ser cauta y dejar mis preguntas para mi circulo cercano de amigos. Las manifestaciones, te puedes imaginar, eran imposibles.

Muchos amigos míos soñaban con salir de Siria a pesar del amor que sentían por su país porque necesitaban sentirse libres. Yo me enfadaba con ellos porque lo veía como un acto de cobardía, ahora te juro que me encantaría que la primavera árabe no hubiera llegado.

Los primeros años un amigo me contaba cómo estaban siendo los ataques en Damasco, me mandaba fotos de cómo las bombas iluminaban el cielo de la ciudad. Me escribía algunas noches para decirme que tenía miedo. Hace tres años, de repente deje de saber de él y ya nunca más le dio a un me gusta en mi Facebook ni contestó a ninguno de mis mensajes”.

L.A.P.: Algunas informaciones sitúan al gobierno de Asad como víctima de un plan internacional para derrocarle, ya que contaba con un importante respaldo de la población civil. ¿Existía una oposición real en el país?

Amina: “Bajo mi punto de vista, es cierto que hay un plan exterior para derrocarle y colocar en un lugar un nuevo líder que no busque la alianza con países como Rusia o Irán, pero eso no convierte a Bashar Al-Asad en un santo. En el mundo árabe no existe la posibilidad de crear una democracia real, el pueblo nunca elegirá a sus representantes porque ni sus dirigentes ni el exterior lo van a permitir.

A mí lo que me jode de los defensores es que no sean capaces de reconocer la opresión del pueblo sirio, cómo vivían y las posibilidades de futuro que tenían los jóvenes allí. Las torturas diarias que se cometían antes de empezar todo esto. Los que de repente desaparecían o pasaban días en una prisión recibiendo todo tipo de palizas. No era raro escuchar los gritos de los detenidos en cualquier comisaría de un barrio; por robar, por hablar o simplemente por vestir de una determinada manera. Por una falsa acusación en contra del régimen.

Creo que las elecciones en Siria nunca fueron democráticas ni reales. Bueno, de eso estoy segura. A nadie se le ocurriría votar en contra de Asad, por miedo. El que ganara con más de un 80% no significa que lo quisieran, y lo que me extraña es que un 20% votara en contra. No me las creo. Sé que pensaban mis amigos y qué votaron, y eso me sirve de ejemplo.

También estoy segura que allí nada pasa por casualidad, y lo que pudo empezar como un levantamiento popular, sobre todo de los jóvenes, fue utilizado por potencias extranjeras que lo armaron y avivaron. De eso también estoy segura. Siempre he creído que interesaba desestabilizar Siria, pero es imposible afirmar ninguna de las teorías.

Mi opinión es que se pudo parar desde el principio y no se hizo porque no interesó. Además, un levantamiento tal y como empezó, Al-Asad con la opresión lo habría apagado. Creo que no le habría temblado el pulso para darle una lección a su pueblo para que se mantuvieran callados, pero se encontró con algo muy bestia delante. Grupos armados y con un gran apoyo detrás. Como ejemplo te pongo Jordania; allí al poco tiempo del levantamiento en Daraa, empezaron a haber manifestaciones que no pasaron de un fin de semana.

Estoy segura que Al-Asad ha cometido un genocidio contra su pueblo, y que Estados Unidos y Europa también, por no mentar al que llaman único estado democrático de la región [Israel]. Siria fue y es un punto geopolítico estratégico y siempre pensé que los siguientes después de Iraq, sería Siria".

L.A.P.: Se dice que en 2011 fueron mercenarios extranjeros y milicias islamistas las que iniciaron la "primavera árabe"en Siria, ¿crees que es cierto?

Amina: "Es imposible afirmar nada; ni yo ni nadie por muy expertos que te digan que son. Yo leo a muchos, que saben mucho de la región pero no han estado allí, y aún estando te puedo asegurar que serías incapaz de conocer cuándo empieza la implicación del exterior. Lo que es seguro es que la ha habido, y la hay, y que defienden unos intereses. Al-Asad podrá ser eliminado y en su sitio pondrían a un nuevo títere que durará hasta que vuelva a interesar quitarlo. O Siria se convertirá en lo que es actualmente: un nuevo Iraq sin posibilidad de gobierno ni paz.

Siempre he sabido que nada de lo que sucede en Oriente Medio pasa por casualidad o azar. El levantamiento popular no podía llegar a ningún sitio, en realidad siempre supe que si luchaban por su libertad nadie lo iba a permitir, ni el régimen, ni los de fuera. El mundo árabe no interesa que sea libre, que sea democrático. Interesa la opresión de la mujer y de los hombres, que también la tienen. Interesa que no evolucionen, que se les vea como bestias, machistas e integristas. Algo que te aseguro no lo son. Pero que si no fuera así dejarían de estar justificadas las barbaridades que allí se cometen. Allí nunca sabes quién es el bueno y el malo, al final vives en una paranoia constante: no ves a nadie controlando, pero están ahí".

The great mosque (Umayyad mosque) of Aleppo, Syria.

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